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lunes, 26 de diciembre de 2011

El apodo






Recordando viejos tiempos, hablando de la primaria y secundaria, llego a mi mente de cuantos apodos hemos tenido y que también hemos puesto, a todos nos han puesto un apodo y nadie se salva de eso, ya que el apodo es alguna característica que nos identifica y que obvio el apodo la hace resaltar transformándonos en una parodia, ¿recuerdas cuantos apodos has tenido? ¿Cuál fue tu primer apodo? Y también ¿Cuál fue el que más te ha molestado?
El apodo es tan importante y tan dentro de nuestra vida como nuestro propio nombre, hay personas que las conocen más por su apodo que por el nombre, el apodo te marca por siempre y así serás recordado por los que te conocen y por los que algún día conociste, recuerdo que cuando tenía 5 años la familia me puso el “Chibigon”, aquel mismo de la serie: “La Señorita Cometa”, el cual era un dragón y que su debilidad era la leche, me pusieron así por el gusto que tengo por esa delicia, y que hasta la fecha sigue siendo un placer para mi degustar un buen vaso de leche y si es bronca mejor, también tuve otro apodo que tal vez fuere el primero ya que según la leyenda fueron de mis primeras palabras, “GÜi-GÜi (wi-wi)”, y que hasta la fecha algunos de mis conocidos más entrañables me dicen así aunque también se transformo en “GÜi-GÜa (wi,wa)”, también recuerdo que en cuarto de primaria, me pusieron “Benito”, pudo ser porque mis padres me peinaban como Benito Juárez, pero la razón verdadera es que decían mis compañeros que me parecía a Benito Bodoque el mismo de Don Gato, otra cosa que me ha caracterizado es que  desde niño siempre he tenido un imán en la cabeza el cual llama a cualquier tipo de objeto, si como lo leen cualquier tipo de objeto, desde la clásica piedra que descalabra hasta la pata de una yegua, una vez jugando como cualquier niño tropecé, caí y rodé por unas escaleras una vez que pare de rodar para rematar la caída y hacerlo aun más gracioso cayó sobre mi cabeza una maceta la cual se rompió y como película cómica la tierra en mi cabeza con todo y plantas, viviendo en Michoacán en un rancho llamado el Dorado, donde teníamos vacas y caballos, repito y jugando como cualquier niño, me patio una hermosa yegua blanca, aun traigo marcada la herradura en mi cabeza, por favor no pregunten cómo es que sigo vivo, en fin tengo 7 cicatrices en mi cabeza por razones que otro momento daré el detalle, ya que ahora estoy hablando de los apodos, pues bien es por eso que ahora soy el “Stone”, por la cabeza de piedra, siempre me decían cabeza de piedra.
El apodo es la neta de cada quien, y siempre hay alguien más hábil para ponerlos, espero te haya gustado, aquí te dejo algunos apodos chistosos,nos leemos luego.

El Corcholata, si no esta en el piso, esta en la botella.
La fosforito, la frotan y pierde la cabeza.
El Cesarea, nunca ha visto una vagina, ni cuando nació.
El Tampón, esta en el mejor lugar, pero en el peor momento.
La Timbre, la tocan todos, menos el dueño.
La Media, abre la boca para meter la pata.
El Caracol, Es baboso, cornudo y arrastrado.

¿Y a ti como te decían?

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